Los mejores temas de Sumo: Top 7 de canciones inolvidables

En una nueva entrega del Top 7 del blog de Más que Palabras, proponemos una recorrida personal por los mejores temas de Sumo, una de las bandas más influyentes y singulares del rock argentino.
Sumo fue mucho más que un grupo: un cruce de culturas, sonidos y actitudes que dejó una marca imborrable. Entre sus integrantes estuvieron Germán Daffunchio, Alejandro Sokol, Ricardo Mollo, Diego Arnedo, Roberto Pettinato, Alberto “Superman” Troglio y, claro, el inolvidable Luca Prodan, una figura central del rock nacional.
Este listado no busca ser definitivo. Es una selección subjetiva, atravesada por el tiempo, la memoria y la mirada del autor, a partir de canciones que marcaron una época y que todavía hoy siguen sonando con fuerza.
1. Mañana en el Abasto
Uno de esos temas que definen a una banda y a un tiempo. Mañana en el Abasto es un retrato preciso de un lugar, de una época y de una forma de vivir Buenos Aires. Pura poesía urbana.
En esta canción se percibe todo el talento narrativo de Luca Prodan, ya cada vez más cómodo cantando en castellano, poco tiempo antes del final de su carrera. El tema forma parte de After Chabón, editado en 1987, y se convirtió en una pieza fundamental del cancionero de Sumo.
2. Heroína
Uno de los grandes clásicos de Sumo. Cantado mitad en castellano y mitad en inglés, Heroína transmite una intensidad difícil de explicar con palabras.
La voz de Luca carga la canción de una emoción cruda, directa. El tema fue incluido en Llegando los Monos (1986) y se transformó en una de las interpretaciones más recordadas del grupo.
3. Breaking Away
Dentro del largo recorrido del rock nacional, no existe otro tema como Breaking Away, más allá de estar cantado en inglés. Con un aire reggae y una historia de amor roto, es una de las canciones más sentidas de Sumo.
Luca Prodan aparece acá en todo su esplendor, mostrando una sensibilidad poco común. El tema fue editado originalmente en 1983 en el cassette independiente Corpiños en la madrugada, relanzado en CD en 1993. También existe una gran versión Unplugged que merece ser escuchada.
4. Crua Chan (Gaitas)
También conocido como Gaitas, Crua Chan es un verdadero grito de guerra. La canción está atravesada por el sonido y la energía que Luca había absorbido durante su vida en Europa, especialmente en su etapa británica.
Con un aire claramente escocés, el tema condensa potencia y actitud. Fue incluido en After Chabón (1987) y se convirtió en uno de los momentos más intensos del repertorio de Sumo.
5. La Rubia Tarada
Un clásico indiscutido del rock argentino. La Rubia Tarada es una historia, una pintura de época y una crítica social envuelta en ironía.
La canción refleja como pocas el espíritu nocturno de Buenos Aires y la mirada ácida de Luca Prodan. El tema apareció inicialmente en Corpiños en la madrugada (1983) bajo el nombre Una Noche en New York City, y luego fue editado en su versión definitiva en Divididos por la Felicidad (1985).
6. Teléfonos / White Trash
Arranca de manera suave y va creciendo hasta explotar en un ska demoledor. Teléfonos / White Trash es una de esas joyas escondidas dentro del catálogo de Sumo.
Aunque esté cantado en inglés, es un tema atípico dentro del rock argentino y demuestra la amplitud musical de la banda. Forma parte de Corpiños en la madrugada (1983), el trabajo que presentó a Sumo y que hoy funciona como un verdadero arcón de tesoros.
7. Mejor no hablar (de ciertas cosas)
“Una mujer, una mujer atrás, una mujer atrás de un vidrio empañado…”
¿Qué más se puede decir de este tema?
Mejor no hablar (de ciertas cosas) es otro clásico imborrable. La letra pertenece al Indio Solari y la música a Luca Prodan y Germán Daffunchio. Como varios temas de este listado, tuvo su origen en Corpiños en la madrugada (1983) y luego apareció en su versión definitiva en Divididos por la Felicidad (1985).
Bonus Track: Divididos por la Felicidad
Aunque no forma parte estricta del Top 7, Divididos por la Felicidad merece una mención especial. El tema apareció originalmente en Corpiños en la madrugada (1983) con su título en inglés y luego fue editado en 1985 en el disco que lleva su nombre.
Una canción que resume el espíritu de Sumo y que cerró una etapa fundamental del rock argentino.
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